Cultivo de Perlas de mar en México

No hace falta viajar a Japón o Tailandia para encontrar perlas de alto valor. En Baja California Sur, se cultivan algunas de las más exclusivas en México.
Perlas de La Paz es uno de los dos únicos lugares en México donde se cultivan perlas en el mar, y tiene un legado histórico: los pueblos originarios ya las usaban hace siglos, y durante la época colonial fueron extraídas hasta casi su desaparición.
Lo que alguna vez fue un símbolo sagrado para los pueblos originarios del Golfo de California, se convirtió en una obsesión para los colonizadores españoles. A partir del siglo XVI, las perlas de La Paz desataron una fiebre que duró casi 400 años… hasta casi extinguirlas.
¿El problema? Solo una de cada mil ostras produce una perla. El resultado: un ecosistema devastado y un tesoro natural al borde de desaparecer.
Pero el visionario Gastón Vives decidió cambiar la historia. En lugar de seguir saqueando el mar, propuso cultivarlas de forma sustentable. Su proyecto fue destruido por la Revolución, pero su idea sembró la semilla de una nueva era acuacultura moderna en México.
Ciencia, conservación y cultivo moderno
Perlas de La Paz es una empresa fundada por un grupo de biólogos marinos especializados en el cultivo de moluscos bivalvos. Con el respaldo de años de investigación científica, tecnología desarrollada en México y el apoyo del gobierno de Baja California Sur, la empresa marcó un nuevo comienzo para la tradición perlera en la región.
Su objetivo es triple:
1. Conservar las poblaciones naturales de ostras perleras.
2. Cultivar estas especies para producir perlas y medias perlas de forma sustentable.
3. Recuperar y difundir la historia cultural de las perlas en Baja California Sur.

Cultivar perlas
El proceso de Cultivar se inicia con la recolección de ostras que se colocan en jaulas especiales para protegerlas. Tras su crecimiento, las ostras son trasladadas a un laboratorio donde se induce la formación de perlas. Aquí se emplean dos técnicas: el implante para crear medias perlas (Mabes) y la cirugía de injerto para lograr perlas libres, insertando un núcleo de carbonato de calcio y tejido productor de nácar.
Luego, las ostras regresan al mar por dos a tres años para permitir que la naturaleza complete su obra: formar perlas con capas espesas y colores únicos. Al final del proceso, se obtienen perlas de altísima calidad, con tonos que van del gris al verde, azul, rosa o violeta, dependiendo de la especie: la Concha nácar de labios arcoíris (Pteria sterna) y la Madre perla de La Paz (Pinctada mazatlánica).
Perlas de La Paz no solo muestran el proceso técnico, sino que también sensibilizan sobre el daño ecológico del pasado y la importancia de proteger este delicado ecosistema marino. Además, acercan al visitante a una tradición que mezcla biología, historia, cultura y arte.
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Para conocer más sobre el cultivo de perlas, la historia detrás de esta tradición milenaria y visitar la granja en La Paz, puedes consultar la página oficial de Perlas de La Paz: www.perlasdelacortez.com o puedes seguir sus redes sociales, Facebook Perlas de La Paz , Instagram perlasdelapaz e Youtube Perlas de La Paz



